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Hacer un Cómic. Mi (corta) experiencia

Fecha: 25/07/2021
Autor:

Sí, la vida me ha castigado haciéndome creer que puedo dedicarme a dibujar cómics. Sin ser yo una persona con una experiencia extensa ni con una trayectoria destacable, he de decir que de algo me entero en esto de hacer cómics. En su momento me serví de muchas personas que eran como yo ahora, es decir, gente que, sin ser elementos a destacar, podían aportarme verdadera sabiduría con cualquier palabra que pudieran decir al respecto de cómo se crea un cómic.

No me falta gente a mis alrededores con preguntas y curiosidades sobre cómo funciona coexistir creativamente con guionistas, sobre los papeles que juega cada elemento en un proyecto conjunto o sobre cuál es mi proceder al recibir un texto. Así que, motivado por esta clase de cuestiones y porque me encanta rajar, he decidido recopilar unas pocas dudas y observaciones sobre las que creo que puedo arrojar un poco de luz, aunque sea de bajo voltaje, pero es luz, al fin y al cabo.

¿QUIÉN DEMONIOS ERES TÚ?

 

Mi nombre es Alejandro. He estudiado ilustración y, posteriormente, cómic en Gran Canaria. Hice varias incursiones editoriales en las que fracasé estrepitosamente. Luego, la vida me ha llevado a hacer ‘The Weirdnauts’ en Tebeox, me ha liado para meterme de lleno en la ‘Comic Jam’ y en la revista de cómic digital ‘Haunted Burrito’. ¡Ah!, también escribo cosas sobre videojuegos en este mismo sitio web.

 

Cómic

 

 

CON EL TEXTO DELANTE ¿INDICACIONES PRECISAS O MAYOR LIBERTAD?

 

Fuera del contexto más industrial, el cual no conozco sino de forma superficial, porque no tengo ni idea de lo que es trabajar con una editorial, la libertad que tienes para interpretar un texto depende más de la perspectiva de la persona que te ofrece el texto que de las indicaciones del texto en sí. Un guion puede llegarte con unas indicaciones técnicas muy detalladas y puedes seguir teniendo libertad interpretativa, aunque estas pueden condicionar el pensamiento, claro.

Yo, personalmente, prefiero que un texto me llegue con indicaciones medias y, así, condicionarme lo mínimo. El resultado de lo que recibo es un texto cuasi técnico que, a falta de definir el plano y la angulación, contiene una redacción dividida en páginas de cómic y en viñetas. De esta manera me resultará más sencillo poder esquematizar las composiciones de las páginas, es decir, ordenar y disponer las viñetas en el espacio de la página correspondiente.

Sobre ese esquema sintetizado de la narración, yo podré luego cambiar cosas de lugar, eliminar o subdividir trozos de esa narración, dependiendo de mi interpretación propia del esquema propuesto.

 

Cómic Guion

 

 

FLUJO CREATIVO ENTRE TEXTO Y DIBUJO

 

Todo esto es un trabajo hecho por dos egos creativos – en el caso de no ser autor completo – confluyendo. Este ejercicio tiene que ser equitativo y solo se puede hacer entendiendo que, todas las partes, tienen la libertad de interpretar la lectura de su contraparte hasta que se encuentre un lugar común en el que estar cómodos y convencidos. Y créanme que ese lugar existe, sobre todo cuando compartes perspectivas y gustos con tu compañero creativo.

Guion y dibujo deben fluir juntos en su desarrollo, y me cuesta creer en posibilidades mejores, porque no contemplo una manera más óptima que la de entender que, si quieres hacer un cómic en tándem, tienes que entender a cada una de las partes como poseedora de un trozo de la obra. En mi caso, el dibujo existe a partir de los cimientos del texto y, luego, con es confluencia creada, se genera la cocreación de la obra, y es este el momento en el que, ambas partes, se convierten en los cimientos de la otra.

Después, la interpretación del público podrá verbalizar su teoría con respecto a como fluyen ambas partes, condicionada por lo que más ha podido vibrar con el sujeto lector. Se dan los casos, y más de lo que solemos pensar, de obras juzgadas como descompensadas creadas por guionistas y dibujantes que han sentido todo lo contrario en el proceso. Es importante para mí no ser categórico ni intentar dar un juicio universal a la hora de valorar el flujo creativo de un cómic, porque se limita a mi percepción y no a la de sus creadores. Es lo que me gustaría que hicieran conmigo.

 

Cómic

 

 

CREAR CON TU DOPPELGÄNGER

 

Encontrar un gemelo malvado es lo mejor para crear. Siempre va a darle la vuelta a tu cabeza, siempre va a tratar de retorcer el lugar que estás imaginando y va a aportarte todo lo que necesites.

Asegúrate de que tu acompañante te entienda, te comprenda y que sea capaz de darle giros convincentes a tus pensamientos para que las tormentas de ideas no sean confusas ni generen estancamientos. Si en este punto todo funciona, el resto será un baile perfecto que no recuerdas haber aprendido a bailar.

 

Doppelganger

 

PROCESO DE CREACIÓN Y REINTERPRETACIÓN

 

Lo primero que ocurre es que alguien me ofrece un texto. Lo que procede después es una lectura completa y, si hay emoción y convencimiento, empiezo a hacer unos pequeños esquemas de las páginas. No es un storyboard propiamente dicho, porque estos esquemas son solo de la disposición de las viñetas. En ese momento, mientras vuelvo a releer las páginas, añado viñetas, quito viñetas, replanteo el orden de las mismas y todo mientras voy comentándolo con quien quiera que haya escrito el texto, considerado por mí como codirector de esta obra.

Con todo esto hecho, lo que sigue es enfrentarme a la página, con la referencia de la disposición de las viñetas como una interpretación primigenia del texto y el lápiz en la mano. En base a esa interpretación, vuelvo a interpretar. Cuando te pones delante del folio y pruebas composiciones del plano, ángulos, posiciones y disposiciones de personajes, siempre hay ideas nuevas que van surgiendo, y eso te hace volver atrás un segundo para hacer los cambios pertinentes, siempre comentados y debatidos con tu compañero.

Entonces, cuando menos te lo esperas, tienes lo que ya podría llamarse un storyboard a gran escala. Las páginas están bosquejadas y en el tamaño de trabajo que, en mi caso, siempre curro en un DIN A3 que contiene las medidas proporcionales de la impresión.

Página

El siguiente paso es una revisión global de las páginas y, acto seguido, pasar por la mesa de calco y hacer las páginas a lápiz limpio, y así tendrán un mejor aspecto a la hora del entintado que, en mi caso, entinto de forma tradicional, por aquello de que me mola bastante llenarme las manos de mierda y provocar auténticos accidentes. Los accidentes suelen beneficiarme muchísimo. Las salpicaduras inesperadas solo significan alegría.

Cuando la tinta está lista, cada página pasa por un escáner para poder hacer el coloreado, esta vez en digital.

Una vez el color está listo, cada página se escalará al tamaño de impresión para poder empezar a rotular, es decir, colocar los textos en el espacio que he dejado, intencionalmente, en cada viñeta.

Una vez rotulado, habemus cómic a falta de la portada, que se hará con respecto a lo que queramos que simbolice el contenido del cómic. Una escena, poses, composiciones abstractas, y un largo etcétera de posibilidades que contemplaremos antes de poner en marcha el lápiz. Normalmente no hacemos esquemas para ver con más claridad qué opciones tenemos. Solemos llegar a una conclusión bastante clara y, durante el proceso sobre el papel, van surgiendo ocurrencias que casi nunca se descartan. Siempre aportan algo.

 

Portada

CUÉNTAME COSAS

La verdad es que, en este punto, poco más puedo añadir. Espero que haya resultado de interés para aquellos que se preguntan ciertas cosas sobre cómo se hace un cómic, y me encantaría que, si tienes algo que aportar al respecto, ya sean conocimientos o dudas, las comentes en la publicación de Twitter/Intagram de este mismo artículo. Estaré encantado de leerte y, si puedo, de responderte.

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