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El infierno de los condenados. ‘Doom’ (2016)

Fecha: 06/03/2021
Autor:

Es recomendable haber jugado a ‘Doom’ (2016) antes de leer ‘El infierno de los condenados’.

 

Ponerse en la piel de los demás es difícil. La empatía no es algo sencillo de abordar porque tememos absorber los problemas del prójimo. Cuando nos piden ayuda, nadie nos avisa de que, a lo mejor, podemos acabar tan hundidos como ellos. Suena aún peor si se trata de personas de la sociedad contemporánea, a través de los cuales observamos cómo los humanos reaccionamos ante las rutinas y las sistematizaciones de nuestras propias vidas. Bueno, ¿reacción? ¿Es aprisionar todo lo que uno siente una forma válida de reaccionar?

Cada jaula de carne tiene una buena maraña de sentimientos enquistados y, lo más probable es que, esta persona, desgraciada y necesitada de vomitar todo lo que ha retenido durante años y años de propósitos truncados, solo haya sido capaz de ponerse a disposición de otro de su especie las veces que podríamos contar con los dedos de una mano. Muy pocos tienen la capacidad de ser buenos escuchadores y de compartir toda esta presión que nos aplasta a todos, más tarde o más temprano, más cerca de ti o en el otro lado del mundo.

Faltan oídos. Y ante la falta de oídos, lo que solemos escoger como la vía de escape más rápida y efectiva -porque un psicólogo nos queda lejos de casa y, además, nos avergüenza reconocer que lo necesitamos- es nuestra imaginación. Entre todos los imaginadores desatados, con escasez de receptores de bilis y refinadoras de ira, podremos encontrar mentes sorprendentemente creativas y pavorosamente conocedoras de sus propios sentimientos. Estas mentes tienen la capacidad de crear escenarios donde sus preguntas tienen respuesta, donde las conceptualizaciones de sus debates internos toman forma y donde los pensamientos más primigenios pueden disponer de un desahogo vital.

Doom Condenados Infierno

 

‘Doom’ (2016) es un recorrido a través del infierno, pero quizás menos literal de lo que puede parecer. He encontrado aquí un viaje introspectivo que puede retorcer sus fibras tanto como retorcidas estén nuestras sombras. ‘Disco Elysium’ representa una de las formas más complejas que puede tener el campo de batalla interno. Pensamientos fugaces, contradicciones y autoconvencimientos que nos ayudan a poner un pie delante del otro cada mañana, son elementos que constituyen el pilar, alrededor del cual gira todo el camino de conocimiento propio del protagonista que, gracias a la mezcla de ansiolíticos y una botella de Vodka, veremos expuesta en toda la complejidad de un hombre que no para de pegarse las palizas emocionales que solo se podría propinar alguien sumido en el más profundo pesimismo. Pero, a veces, nuestros problemáticos mundos interiores no plantean sus irregularidades de forma detallada. A veces nos vemos guiados por impulsos reptilianos que simplifican todo lo que podría interpretarse como complejo en un solo tipo de acción. A veces, los viajes al infierno solo significan el despliegue de una iracunda furia que libere la adrenalina suficiente para olvidar, aunque sea por un momento, la pesada carga de tu día a día.

A veces nos convertimos en centinelas de la noche, vigilando el suelo ardiente por el que caminamos pues, en cualquier momento, surgirán las bestias. Y con ellas expresaremos nuestro devastador odio y arrojaremos sus desmembrados cuerpos al fuego que las vio nacer. Nos abriremos paso entre las llamas hasta que nos saciemos, aunque vivamos con la certeza de que ese momento no llegará jamás. Puede que el mundo que está ahí fuera nunca sea capaz de escuchar lo que tienes que decir. Aquí dentro no hacen falta palabras. Solo sangre.

“Son feroces, brutales, despiadados…pero tú, tú serás peor. Destroza y desgarra, hasta que acabes con todos”.

Esta oración nos libera de nuestro sello al inicio de ‘Doom’ (2016). Estamos desnudos, encadenados, pero, la realidad es que no hay sujeción capaz de reprimir lo que el Asesino de la Muerte siente en lo más profundo de su alma. Incontenible, el Caminante del Infierno completa su cuerpo y su sentido en la vida una vez se enfunda en su traje. Entonces, se presenta ante nosotros la desolada tierra de Marte, alegoría perfecta de lo poco de humanos que nos queda y de lo abandonados que nos encontramos, incluso, entre los nuestros.

Solos tú y el infierno, pero solo hasta el momento en el que otro actor decide tomar presencia. Ni siquiera aquí, en el único lugar en el que tu existencia tiene un objetivo, estás a salvo de ellos. Los seres más ruines que la vida ha generado a su paso no son otros que los carentes de cualquier tipo de empatía. Son almas que se dicen superiores de una forma casi aristocrática y están por encima de cualquier problema que no sea uno propio. Sus vidas y sus inconvenientes son mucho más importantes que las tonterías sentimentaloides que puedan definir a un ser como tú, un elemento claramente inferior y primitivo. Ellos son hombres de negocios. Ellos son esta parte de nuestra especie que prefiere dar respuestas estúpidamente sencillas a nuestros problemas más complejos. Son los que miran con asco hacia abajo. Con la frialdad de un iceberg y con su mismo porte, ellos son seres como Samuel Hayden.

Doom Samuel Infierno

 

No dudarán en pisotear a cualquiera para conseguir sus objetivos. La llama que te mantiene vivo está en una constante exposición al engaño de esta clase de autodenominados súper seres, dueños del mundo y sabedores de lo que necesitamos y lo que dejamos de necesitar. Eres una herramienta, oxidada y con ganas de morir, pero, mientras te quede un suspiro, continuarás siendo útil para contener todo ese infierno del que han prometido salvarte.

El verdadero infierno ha hecho un trato contigo, porque el contexto no te ha dado otra opción, y no tienes opción porque siempre has estado en el contexto de otros. Nunca se te ha permitido tener uno propio, porque siempre hay alguien que lo estira y lo contrae según le guíen sus intereses. Y entonces, cierras los ojos, y estrechas la mano al mismo demonio, a sabiendas de la incertidumbre que ante ti se extiende.

Cuando todo llega a su final, es el momento en el que entiendes por qué seres como Samuel Hayden son tan poco humanos como tú. Inesperado, pero, a la vez, totalmente previsible, porque la historia y la naturaleza de estos seres así lo ha dictado, eres abandonado a tu suerte, a merced del penetrante calor de tus pesadillas.

“Crees que la única manera es matarlos a todos, arrasar, y quizás tengas razón. Pero no podemos acabar con todo”.

Es curiosa la justificación de Samuel Hayden antes de dejarte en la estacada. Ha sentido verdadero miedo. Mientras tus impulsos han sido de utilidad, ha comprendido que, algún día, esa misma fuerza podrían volverse en su contra. La ira hecha carne sería un rival demasiado resistente contra el que enfrentarse en un futuro. Los problemas ya le han salpicado una vez y, el resto, prefiere sepultarlos de nuevo. No está en su haber solucionar las grietas, sino sobrevivir a ellas. Cada vez que esto ocurre, un infierno nuevo nace y, cuando explote otra vez, siempre serán los mismos los llamados a combatir.

Doom Slayer Infierno

 

¿Qué piensa un demonio? Quizás no son tan diferentes a nosotros. Puede que la única diferencia entre un demonio y tú sean los cuernos. Quizás ellos estén en la última fase de sus transformaciones y el Asesino de la Muerte solo acabe de empezar su proceso hacia la auténtica bestia. A lo mejor el infierno es el lugar al que van a parar los seres como tú. A lo mejor el infierno es el único lugar al que perteneces. A lo mejor los demonios nunca tuvieron la opción de no ser demonios.

“Porque él solo era el Caminante del Infierno, el Depredador Desencadenado que buscaba venganza en cada rincón, oscuro y luminoso, de hielo y de fuego, en el principio y en el fin, persiguiendo a los esclavos del infierno con bárbara crueldad, pues había cruzado la frontera como solo los demonios habían hecho antes”.

Víctor Martínez (@chiconuclear en twitter) proporciona una premisa para su análisis, “Viejos Amigos”, que me resulta clave mencionar aquí: “Ojalá, he pensado jugando a ‘The Last of Us: Parte II’, hubiera un botón para abrazar en este juego”.

Necesitamos ayuda. Necesitamos ser conscientes de que, por muy hostil que acabe siendo nuestro entorno, una cosa tan sencilla como escuchar, nos hace mejorar como personas y, con suerte y con el paso del tiempo, podríamos ser capaces de superar a los Samuel Hayden de nuestras vidas. Quizás el Caminante del Infierno esté acabado, pero me gusta pensar que nosotros aún tenemos una oportunidad.

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