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«45 días por año» y «El mito del chiringuito», de Mar del Olmo, un alegato en favor de la cotidianidad

Fecha: 13/02/2022
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Alguna vez te habrán dicho que el trabajo es salud, o que la maternidad es una bendición. A Mar del Olmo (Valdepeñas, Ciudad Real, 1968) también, pero ella no les presta mucha atención. Al fin y al cabo, asegura, no son más que estereotipos sin sentido, una forma de someternos. A esta escritora, lo que de verdad le gusta es contar la vida como es, en su día a día, sin arrebatos de impostura.

 

¿Es posible ser feliz y sentirse plena cuando una pasa de los 40? A menudo, el mensaje que se desprende de los medios de comunicación, del cine o de la literatura es que la vida es más difícil a medida que una se aleja de lo que se considera «la juventud». De hecho, la vida de una mujer de más de cuarenta no suele protagonizar muchas historias, y no entiendo cómo alguien podría pensar que tal vez lo que pasa es que no es una vida trepidante.

Hay una escritora manchega, llamada Mar del Olmo, que estoy segura de que está muy de acuerdo conmigo.  «A partir de los 40 es cuando consigues juntar todos los ingredientes que te hacen falta para sentirte plena y, por lo tanto, feliz», afirma. «Los 40 de ahora no son los de nuestras abuelas, ni siquiera los de nuestras madres. Si tienes hijos, es probable que ya sean más independientes; la madurez que tienes te hace restar importancia a cuestiones banales, sigues teniendo ganas de vivir a tope y fuerzas para dar mucha guerra… Si no eres feliz es porque no te empeñas o porque te has puesto el listón demasiado alto. En ese caso, daría igual que tuvieras 20, 30 o 60. Hay que poner de tu parte también para encontrar la felicidad. No viene de serie».

Y desde luego ella pone mucho de su parte para esto de la felicidad. Para empezar, una condenada vis cómica que ha impregnado todo lo que ha escrito. De hecho, su primer libro, 45 días por año, empezó a contarlo con la idea que fuera una narración sobre algo triste, si bien su esencia cómica terminó por imponerse. Así ha seguido después con la continuación de esa historia, El mito del chiringuito, y así seguirá tal vez siempre, porque, al fin y al cabo, la escritura es uno de los pocos entornos donde una mujer madura puede ser ella misma sin muchos problemas. «Ahora que aún arrastramos la polémica de la verdadera identidad de Carmen Mola, no sé si sabría dar con la respuesta correcta», comenta Del Olmo. «Empezar una carrera profesional a partir de una edad madura es difícil, y no importa que sea en el campo de la ingeniería o de la literatura. Si en nuestro sector es difícil hacerse un hueco porque hay mucha gente con talento, puede que la edad te haga desenvolverte en terrenos donde tus intereses estén muy alejados de los que exige el mercado. Es más creíble encontrar nuevas voces y nuevos talentos entre los jóvenes que entre las mujeres de más edad, porque nadie las va a buscar en nuestro colectivo. Eso no quiere decir que no haya opciones u oportunidades. A veces solo se trata de estar en el lugar correcto en el momento oportuno».

Sus libros tratan la vida cotidiana de Ana, una mujer que atraviesa los cuarenta en medio de una hilarante normalidad, pero no más divertida por insólita, sino precisamente porque retratan el día a día de mucha gente visto con otros ojos. Se trata de unas historias con las que resulta muy sencillo empatizar, un personaje en el que una puede fácilmente verse reflejada, y eso ayuda a conectar con la obra de Mar del Olmo. «Creo que mis libros ayudan a reírte de los problemas cotidianos, que es la mejor terapia. Muchas veces puedes quitarle importancia a tus preocupaciones cuando ves las desventuras de otro, y ese objetivo se consigue en mis novelas. Cualquiera puede pensar que lo que le ocurre a Ana y su familia es mucho peor, así que se le quita hierro al asunto. No me considero una gurú como para hacer que las vidas de los demás sean mejores en nada. Pero unas horas llenas de diversión sí que les garantizo, y eso sí que es sinónimo de disfrute».

Lo que es seguro es que, después de leer 45 días por año, o El mito del chiringuito, nuestra percepción de muchos de los clichés que acompañan la vida de una mujer madura habrá cambiado, y tal vez opinemos, como la propia autora, que se trata de estereotipos ridículos: «El trabajo no es salud, sino estrés, y el estrés mata. La maternidad puede ser una maldición si tienes hijos problemáticos. Es ese pensamiento positivo que nos han metido con calzador en la cabeza. Frases hechas que hay que poner en cuarentena, pero que, si lo haces, te conviertes en un antisistema».

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